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ARTE DE LA TIERRA
COLOMBIA

Patricia Gómez Jaramillo
Arquitecta, Artista, Crítica de Arte

 

·        PRESENTACION
·        COLOMBIA
·        LATINOAMERICA
·        OTRAS GEOGRAFIAS

 

COLOMBIA


·      
PRESENTACION
·       GEOGRAFIA, CARTOGRAFIA, TERRITORIO
·       HISTORIA COMO FUENTE
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FRUTOS DE LA TIERRA
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PAISAJE INTERPRETADO
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NATURALEZA INTERVENIDA
·      
EL UNIVERSO
·      
ECOLOGIA Y MEDIO AMBIENTE
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HOMBRE, ANIMAL, ETICA
·      
ASUNTOS AMERICANOS
·      
CUERPO Y NATURALEZA
·      
MATERIA Y MUERTE
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TESTIMONIO Y VIOLENCIA

 

PRESENTACION

"Arte de la Tierra" es el nombre que le hemos dado a las expresiones plásticas, que, de diversas maneras, consideran la relación entre el hombre y su entorno natural.   La amplitud del espectro de producción visual al respecto nos ha llevado a la inclusión de obras de diferente índole y técnica, pues creemos que una visión limitada a solo las intervenciones físicas en el paisaje deja de lado  de propuestas estéticas de contenidos pertinentes.

Este marco de referencia, a propósito abierto a la más amplia gama de posibilidades, nos servirá para el efectuar el análisis del arte colombiano a partir de los años sesenta.

Epistemológicamente, se trata de la lectura que, a través del arte, interpreta "la condición irrebasable del ser humano con el mundo", no solo en lo relativo a las formas de comprender lo natural efectuadas, sino también, considerando el modo particular de efectuar la revelación o el desenmascaramiento de la naturaleza, desde la perspectiva de nuestra nacionalidad.  Hemos incluido tanto las obras que abarcan tanto la acción sobre el entorno, como aquellas de carácter contemplativo e interpretativo que revelan los matices idiosincrásicos de nuestra historia como colectividad.   La temática de la naturaleza compone la  estrategia común a las obras aquí seleccionadas. En la cultura colombiana, desde sus inicios precolombinos, la naturaleza ha sido el trasfondo común del arte, hasta nuestros días.   Las tácticas y técnicas responden a la manera en que se resuelve y da forma a la obra, como conjunto de acciones y decisiones estructuradas para lograr un fin.   Sin embargo, e independientemente de los medios técnicos, hemos agrupado en categorías temáticas a los artistas cuya conceptualización sugiere una óptica semejante." 

COLOMBIA

Históricamente, la cultura colombiana ha tenido un vínculo estrecho con la naturaleza, desde las culturas precolombinas, con sus facetas animistas, hasta hoy, cuando el derecho de etnias como los u´wa y emberá-katíos sobre el territorio histórico de sus ancestros entra en conflicto con las necesidades del país.   La extensión, complejidad geográfica y diversidad ambiental de Colombia se han reflejado en el arte nacional.  

La conquista trajo consigo la necesidad de reconocer y dominar una vasta geografía, dejando establecido, ayer y hoy, que el poder se basa en el dominio del territorio y en el sometimiento de la población que lo habita.  Rudolf Hommes se refirió recientemente a los desplazamientos forzosos y a las masacres, así: "No hay manera de rectificar lo que es un hecho: buena parte de la violencia en Colombia gira y ha girado en el pasado alrededor de la tenencia de la tierra " (Aludidos.  El Colombiano, 19. 12. 1999)

La diversidad de fauna y flora del territorio americano fue rápidamente reconocida como fuente de riqueza, dando lugar a las expediciones cuyo fin era reconocer  y clasificar los recursos de un mundo nuevo.   Con el desplazamiento de grandes masas de población autóctona para realizar la explotación agrícola, comienza la domesticación de la naturaleza.  La minería, los ferrocarriles, la red vial y demás actividades y económicas van lentamente transformado grandes extensiones del país en paisajes modificados por la acción del hombre. 

Y sin embargo, la transformación hacia lo útil, hacia un paisaje de máquinas, hace parte del patrimonio contemporáneo.  Los colombianos nos identificamos con paisajes propios de nuestro entorno y actividad económica: los cafetales, los guaduales, los cultivos de caña y maíz, las sabanas, los llanos, los desiertos y las tierras ganaderas de la costa, para nombrar solo unos cuantos ejemplos.

Alejandro Obregón, LaViolencia, 1962 Óleo sobre tela

En la segunda mitad del siglo XX Colombia se encuentra con la explosión de la guerra política interna conocida como la violencia.

La Violencia (1962) óleo de Alejandro Obregón (1920), se constituye la obra icónica que marca la ruptura entre dos períodos y dos sociedades.   La obra pone en evidencia algo más allá de la imagen que contiene; es precursora del arte comprometido con los fenómenos sociológicos, políticos y económicos de la nación.   El paisaje detrás del cuerpo tendido asocia a la muerte y su razón de lucha política.  La violencia, como guerra entre los partidos liberal y conservador, se desarrolla en el campo, dando inicio a un período de grandes migraciones internas.   Un nuevo proceso de urbanización y expansión económica de las ciudades se nutre de las masas desplazadas, a medida que se intensifica la lucha por la tierra.  

En la década del sesenta, la abstracción es el eje del arte contemporáneo colombiano.   Sin embargo, en el trasfondo argumental se manifiesta un profundo sentido de identidad con la naturaleza y las tradiciones precolombinas.  Dentro de la obra titulada América Carlos Rojas (1933) asume una línea blanda y una paleta cálida, marcada por los ocres y rojos de la tierra.  En estratos horizontales, su serie Horizontes (1962) "asume "una línea que reflexiona sobre la naturaleza y la cultura," (Carlos Rojas, Ediciones El Museo, Carmen Maria Jaramillo, Maria Iovina Moscarella, 1995)

Carlos Rojas Horizontes, 1962 Tintes naturales sobre tela

Escriben Jaramillo e Iovina sobre la serie Horizontes:  " De una pintura casi monocroma, que habla de las ciudades y la vida americana, como sucede con Pueblos, pasa a una explosión de color en Horizontes, en la cual se nutre por una parte del paisaje andino, de los tonos presentes en sus campos, sus tierras y sus animales, y por otra, de la tradición textil y del diseño, en lo referente a pigmentos y materiales utilizados a través del tiempo, en diversos objetos de uso cotidiano y en la arquitectura."

La transformación de las ciudades y una nueva conciencia de la dinámica histórica se refleja en la producción artística del país.  En los años sesenta, cuando el Land Art se manifiesta como una resistencia a la sociedad de consumo, aparece en Colombia la obra de Álvaro Barrios (1945), Bernardo Salcedo (1939), y Ramiro Gómez (1949)   Desde el arte conceptual, ellos abren una ventana para la aproximación al pensar y sentir de una nueva generación urbana.   Plantearon, como antítesis a propuestas costumbristas, manieristas ó clasicistas, bastante características del momento, pero también en contravía de un afán de abstracción y "modernidad" impulsado por la crítica, una mirada en ocasiones mordaz y sarcástica a la cultura nacional.  En ellos se manifiesta la nueva problemática violencia-naturaleza-cultura urbana que está afectando al país.  Sus obras nos indican una apertura crítica en el arte colombiano hacia la relación hombre-naturaleza.

Álvaro Barrios participa en la VII Bienal de Paris con la obra Mer des Caraïbes, 75º Long. 15º Lat. Nord en el año 1971.


Alvaro Barrios, Mer des Caraïbes, 75º Long. 15º Lat. Nord. , 1971, detalle.

Tres cuadros azules crean la ilusión de un mar de infinita tranquilidad; una abstracción del paisaje costero propio del entorno cultural del artista visto sin afán descriptivo, de manera totalizante y objetiva.   Dice el catálogo que acompaña la obra: "El environment que Álvaro Barrios expone hoy en la Bienal de Paris (un mapa gigante de Colombia.su escudo y su bandera) pertenece a todas las últimas investigaciones sobre la geografía de nuestro planeta, símbolo de un adiós para siempre al arte que ha estado en la mira colombiana hace diez años...

Ramiro Gómez, Sin titulo, 1978, caja en madera

Ramiro Gómez elabora su obra con fragmentos de madera, objetos naturales como nidos, pájaros disecados, piezas de vidrio y demás objetos  hallados.   Sus composiciones tridimensionales nos remiten a una idea, siempre negativa, de "naturaleza muerta": civilización, humanidad, naturaleza.  Con un grupo de artistas de Barranquilla, llamado el Sindicato, ejecutó varios "performances", referentes a la idea de territorio, en los cuales se efectuaban quemas en lotes baldíos de la ciudad.

Álvaro Herazo encarna la actitud más radicalmente conceptual de los artistas barranquilleros de los setenta.  Sus grabados juegan con la idea de nacionalidad, lugar, país, haciendo inversiones de palabra.  En uno de sus grabados del mapa de Colombia, todas los nombres comienzan por "A", desplazándonos de manera loca en la geografía universal.  Su obra se dispersó con su muerte temprana.

Nace en Barranquilla.  Parte de su obra producida en los años 60 giró en torno al arte conceptual.   Sutilmente, mediante el cambio de nombres en un mapa de Colombia, ironiza la fantasía de la clase media de ser "internacional"; toca los problemas de geopolítica y el falso centramiento cultural de países periféricos sobre modelos y modas.  ¿Cultura de quien, para quien?

Bernardo Salcedo Hectárea de Heno, 1970 Heno empacado en polietileno

Bernardo Salcedo presentó en 1970 la obra "Hectárea de Heno" en la Bienal de Coltejer, consistente en 500 sacos de heno.   Siempre irreverente e irónico, Salcedo entiende el problema "naturaleza-reprentación" desde el concepto, haciendo de éste una herramienta infinitamente útil.  .   La Hectárea, como su serie de La Reforma Agraria no son más que material en descomposición, como el país y los críticos de arte.   Lo que queda finalmente, son sacos vacíos.

"Se trata de un artista que construye mundos.  Mundos que han ido en bolsa de heno, en maletas con viajeros incorporados, en cajas que incluyen pedazos de seres humanos.  Hemos estado dentro de mares de sierras sinfín hasta en rayos que diametralmente revientan el suelo".    (Ana María Escallón, texto para el catálogo de la 22 Bienal de Sao Paulo, 1994.)

En sus múltiples series de "cajas", algunas tituladas "minifundio" elaboradas en los años setenta, alude a la problemática de la tenencia de la tierra en Colombia y a la discusión de la reforma agraria.   Salcedo logra, con fino humor, poner en evidencia la hipocresía política del país

Salcedo es epítome de la escisión que se desarrolla en las décadas del setenta y ochenta, e, indudablemente su irreverencia corre el telón cerrado del escenario colombiano, revelando diversos talentos cuya expresión se apoya en técnicas y principalmente, en actitudes y formalizaciones que rompen con estereotipos de modernidad.     El arte colombiano pierde dependencia de una formalización basada en abstracción y geometría, cuyo rechazo por la figuración, y su negatividad y temor sobre la construcción de imágenes de tipo folklórico, había servido para equiparar modernidad y abstracción.

El vínculo arte-naturaleza se manifiesta sensiblemente en las décadas del setenta y ochenta, en la obra de artistas como Alicia Barney, Oscar Muñoz, y Miguel Ángel Rojas, entre otros, que sirven de precursores a las generaciones más recientes y cuya obra se encuentra referida en los textos siguientes, razón por la cual procedemos al registro de las operaciones.


Bernardo Salcedo Bodegón, 1972-1992 Tríptico Serigrafía sobre tela

 

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